Seguro que a estas alturas ya has oído hablar de los productos “kilómetro cero” o “slow food” pero, ¿sabes qué son?

Este tipo de productos también reciben el nombre  “de cadena corta”  porque se elaboran y se consumen de forma local, aportándonos con ello varios beneficios, ¿te apetece conocerlos?

  • Los productos locales, mantienen sus propiedades en mejores condiciones. No hay que transportarlos durante largas distancias por lo que el tiempo desde que se recolecta hasta que se consume es menor. Además conservan un mejor olor y sabor.
  •  El impacto ambiental es menor, como comentábamos en el punto anterior, los productos de cadena corta tienen que recorrer menos distancias por lo que el gasto de combustible y embalajes es notablemente inferior. Por tanto, si consumes productos locales estarás contribuyendo con el medio ambiente.
  • Los productos de kilómetro cero recorren una distancia menor que para llegar a tu tienda de confianza, es decir, requieren menos intermediarios. Por tanto, el precio que pagamos por el producto es menor.
  •  Consumiendo productos de kilómetro cero estaremos apoyando la economía local. En definitiva estaremos aportando nuestro granito de arena para que nuestra comunidad funcione un poco mejor y, ¿quién no quiere eso?
  •  Los productos locales respetan los ciclos naturales de la tierra ya que se respetan las temporadas de casa producto. Así que sin darnos cuenta estaremos cuidando (otra vez) el medio ambiente.
  • Se conoce gente y lugares geniales. ¿Un ejemplo? ¡El Mercado de El Fontán!

 

A nosotros nos sobran motivos para consumir productos locales pero, cuéntanos, ¿te apuntas al movimiento “Slow food”?